El pisito
“El Pisito” es el nombre coloquial de un programa para la mejora de la autonomía en la vida adulta, desarrollado por el centro SAFA de Écija, que responde con esta exitosa experiencia a la preocupación de las familias del alumnado atendido por el Departamento de Orientación por la autonomía de sus hijos e hijas con necesidades educativas especiales en “el día de mañana”.
¿Puede ser la escuela ese lugar en el que TODAS las personas, más allá de sus características, peculiaridades físicas, biológicas o del grado de capacidad puedan adquirir las competencias y conocimientos necesarios para ser autónomas? En el centro SAFA de Écija lo tuvieron claro y muestra de ello es este “Programa para la mejora y autonomía en la vida adulta”. Organizado como un taller, por ser el modo más apropiado por su metodología, el centro viene desarrollando este programa a través de distintas áreas, para fomentar la autonomía personal del alumnado que lo precisa de una manera práctica y creativa.
De una forma más natural y “menos impuesta”, en diferentes sesiones secuenciadas adecuadamente, el alumnado afronta cómo desenvolverse en labores domésticas y cotidianas con creatividad e imaginación, a la par que trabaja en equipo. Así, los chicos y chicas pueden vivenciar las tareas diarias del hogar con una relación natural entre teoría y práctica. Todo ello en un espacio acondicionado como si fuera “un pisito”.
El taller potencia la autonomía, la motivación y la autoestima de estos alumnos y alumnas porque permite, a través de los diferentes logros, la toma de conciencia de sus capacidades, asumiendo y desarrollando una enorme cantidad de tareas domésticas, lo cual les aporta una enorme satisfacción ante un aprendizaje útil y bien realizado.


Los objetivos específicos buscan, por un lado, fomentar y mantener la autonomía en las actividades básicas de la vida diaria: vestido, autocuidado, aseo personal, etc.; y, por otro, fomentar y mantener la autonomía en las actividades instrumentales de la vida diaria, como cocina, manejo de dinero o respuestas de seguridad.
Asímismo, se integran “microcompetencias” como la expresión emocional apropiada, la regulación de las emociones y sentimientos, habilidades de afrontamiento para resolver situaciones de conflicto o inseguridad, o la competencia para autogenerar emociones positivas. En definitiva, un magnífico marco de aprendizaje para autogestionar el propio bienestar emocional del alumnado en busca de una mejor calidad de vida.
Tras la puesta en práctica del taller y su presentación oficial, el Departamento de Orientación destaca que toda iniciativa puede hacerse realidad, y esta, gracias a la aportación del taller de empleo de madera y la generosidad de los compañeros del claustro, ha sido un sueño hecho realidad.


Agradecemos la información al Equipo de Orientación del Centro de Écija
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