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Principios educativos SAFA
INTRODUCCIÓN
FORMACIÓN EN PROFUNDIDAD
FORMACIÓN EN LA FE
FORMACIÓN DE TODA LA PERSONA
FORMACIÓN SOCIAL
FORMACIÓN DENTRO DE UNA INSTITUCIÓN
VALOR DE ESTOS PRINCIPIOS EDUCATIVOS
Las Escuelas Profesionales de la Sagrada
Familia, en su momento fundacional y en los años sucesivos, han sido un factor decisivo
en la escolarización de la población rural de Andalucía. Las Escuelas SAFA optaron
decididamente, desde sus comienzos, gracias a la intuición evangélica y al celo apostólico
de su fundador, el P. Rafael Villoslada Peula, s.j., por las clases y las personas más
necesitadas de la región, a las que la educación hubiera tardado aún más en llegar en
condiciones accesibles para ellas.
Las Escuelas SAFA hicieron una opción por los más
pobres, haciendo llegar a ellos gratuitamente la educación. SAFA se convirtió así realmente
en un medio eficaz de promoción de las clases necesitadas de Andalucía y de una cierta
superación de los desniveles con respecto a otras clases sociales.
Desde sus comienzos, el funcionamiento de la Institución y de
sus centros es obra de una amplia colaboración entre la Compañía de Jesús, por medio de un
reducido número de jesuitas, y otras muchas personas que no lo son, pero que participan del
proyecto institucional de SAFA.
Es este un aspecto sumamente valioso
de SAFA, que sirve en algún modo de modelo a otras instituciones,
particularmente en el momento presente en el que todos nos damos
cuenta de que, para ser eficaces en el texto educativo y aún para
mantenernos competentemente en él, es necesario sumar fuerzas y
competencias y aunar voluntades (1).
1.- La Fundación «Escuelas Profesionales de la Sagrada
Familia» (SAFA), fiel a sus fines fundacionales, desea promocionar a los hombres y mujeres
andaluces, en especial de los sectores más desfavorecidos, con una formación en profundidad,
que abarque a toda la persona y la prepare para el servicio a la comunidad. Sus Centros no
pretenden sólo una instrucción o capacitación técnica, sino que aspiran también a contribuir,
en unión con la familia, al desarrollo integral de la personalidad de su alumnado y a capacitarlo
para una inserción activa en la sociedad.
2.- La Institución considera la formación como un proceso
dinámico y progresivo de desarrollo personal, que comienza en la familia, prosigue en la escuela y
tiene su maduración en la vida adulta; buscando en sus diferentes etapas la realización de una
vocación personal.
 3.-
El alumnado SAFA pertenece a una generación, a un ambiente social
y a unas circunstancias históricas. SAFA debe conocer y respetar
los valores de la juventud actual, potenciándolos y encauzándolos.
Considera las responsabilidades educativas especiales que nacen
del origen social de sus alumnos y de su inserción posterior en
el mundo laboral. Tiene también en cuenta la realidad cambiante
de un mundo en evolución y la necesidad de una formación específica
para el cambio.
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El P. Arrupe resumió nuestro objetivo educativo como «la
formación de hombres y mujeres para los demás». El P.Kolvenbach ha descrito al alumno que
esperamos salga de nuestros Centros como una persona «equilibrada, intelectualmente competente,
abierto al crecimiento, religioso, compasivo y comprometido con la justicia en el servicio
generoso al pueblo de Dios». Y afirma también nuestro objetivo cuando dice «pretendemos formar
líderes en el servicio y en la imitación de Cristo Jesús, hombres y mujeres competentes,
conscientes y comprometidos en la compasión»(2).
4. La formación en
profundidad exige:
El desarrollo de una conciencia de responsabilidad personal y
colectiva que se comprometa por motivaciones y vinculaciones interiores, que acostumbre a
asumir obligaciones, a medir las consecuencias de las propias decisiones, a ensayarse
desde la juventud en un esfuerzo permanente de trabajo y, en general, a ir madurando de
forma progresiva.
5. El desarrollo de la libertad
interior como expresión de la dignidad de la persona, querida y
respetada por el mismo Dios. SAFA desea formar hombres y mujeres
que busquen y sigan la verdad por sí misma y no por imposiciones.
Esta libertad supone una formación de la conciencia personal, una
capacidad crítica ante las personas y los acontecimientos, una defensa
interior ante el autoritarismo y las coacciones impuestas por el
ambiente o por la sociedad. El despertar de esta conciencia ha de
ser progresivo y adaptado a la psicología del alumno.
6. El desarrollo de la autenticidad
y sinceridad. El alumnado SAFA debe no disociar su pensamiento
de su palabra y de su conducta y comprometerse con una vida coherente
con sus ideas.
7. El desarrollo de una conciencia comunitaria,
que haga al alumno consciente de su inserción en una comunidad,
de sus responsabilidades hacia ella y del carácter intrínsecamente
social de la persona.
8. El descubrimiento y asimilación de unos
valores auténticos tanto religiosos como humanos, que den
sentido a la vida y capaciten para formar hombres y mujeres que
se entreguen a un ideal con generosidad y se preparen para la acción.
Entre ellos son esenciales:
9. La adquisición de una formación
humanística y técnica, integradora de la cultura de nuestro tiempo,
que capacite al alumno para su cooperación en las tareas del bien
común. El alumno debe crear hábitos de estudio personal y de receptividad
cultural iniciándose en el camino de una formación permanente.
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El Proyecto Educativo de SAFA, no
era un proyecto indiferenciado y neutro. Las Escuelas de la Sagrada
Familia nacieron y subsisten con el Proyecto Educativo de dar a
sus alumnos y alumnas una educación claramente cristiana.
Así fue
en las primeras etapas de la Institución. Así es también hoy. El
que en el momento actual este proyecto educativo se presente en
los términos de una oferta que respeta la libertad de conciencia
de los alumnos, ello no quiere decir -ni puede crearse nunca la
apariencia de que así sea- que la Institución desiste del carácter
abiertamente cristiano de la educación que desea impartir.
El mayor
bien que se puede ofrecer a los alumnos y alumnas, juntamente con
una educación esmeradamente cuidada en su calidad integral que les
sirva realmente para la vida, es el de la posibilidad de ir accediendo
pregresivamente a la fe cristiana en consonancia con la evolución
de sus personas(3).
10. SAFA pretende formar cristianos
conscientes que ofrezcan al mundo el testimonio de su fe y de sus
vidas, iluminadas con el mensaje de Cristo. SAFA cree que la fe
cristiana completa el desarrollo humano porque la plenitud del mismo
está en Cristo.
11. Las Escuelas SAFA se consideran
cristianas, no porque se presuponga o se exija que todos sus alumnos
sean cristianos, sino porque:
- Los que trabajan en ella deben inspirarse en el mensaje evangélico de amor a Dios y al prójimo.
- Este mensaje se imparte dentro de la Iglesia Católica y en unión con ella.
- Las Escuelas ofrecen a todos los
alumnos la oportunidad de conocer a Cristo, aceptarlo libremente y vivir su fe dentro de
un ambiente religioso propicio.
12. La formación cristiana
de la Institución se realizará dentro de un espíritu de libertad
y aceptación responsable de la fe. Esta fe debe ser vivencialmente
redescubierta, aceptada libremente con un nuevo compromiso personal,
profundizada en sus formulaciones bíblicas y eclesiales y vivida
en comunidad. SAFA pretende que la fe sociológica y rutinaria se
convierta en personal y permanente.
En consecuencia, la acción pastoral
ha de ser coherente, antropológicamente significativa y explicitadora
de la experiencia de Dios. Por eso tendrá en cuenta y trabajará
simultáneamente cada una de las etapas evolutivas de la persona:
- La maduración humana, partiendo de los valores y actitudes que
dimanan de los «derechos humanos» y que nos hacen iguales en dignidad.
- La evangelización, iluminando el paso al ámbito de la trascendencia
a través del anuncio del Evangelio y la fe en Jesús.
- La vida de fe: acompañando, atendiendo y cuidando el crecimiento en
la fe de los alumnos, tanto a nivel personal como en lo grupal o comunitario.
13. La fe cristiana ha de traducirse en un
compromiso humano de entrega a los demás y de configuración del mundo en estructuras
justas. La fe vivida en profundidad introduce una dimensión cristiana radical dentro
de la vida personal, familiar y social.
14. Esta fe se vivirá en SAFA mediante la enseñanza
viva y orgánica de los contenidos de la misma, la participación de la comunidad cristiana
en la Eucaristía, el conocimiento de la palabra de Dios contenida en la Biblia, la vivencia
personal y comunitaria de la oración, la vida litúrgica y sacramental..
15. La Sagrada Familia, titular de la Fundación,
constituirá el modelo donde se inspire nuestra formación religiosa. En ella, la persona de
Cristo debe ofrecer a la juventud un ideal de vida y la posibilidad de una amistad íntima y
vital con el Hijo de Dios encarnado. María, Madre de Jesús y de la Iglesia, deberá ser
propuesta como Madre de la juventud y como modelo de compromiso con Cristo. San José,
obrero y padre de familia, debe ofrecer un ejemplo de fe y ejemplaridad cristiana en la vida
ordinaria del creyente.
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| FORMACIÓN DE TODA LA PERSONA |
 Para
cumplir el conjunto de las misiones que le son propias, la educación
debe estructurarse en torno a cuatro aprendizajes fundamentales,
que en el transcurso de la vida serán para cada persona, en cierto
sentido, los pilares del conocimiento: aprender a conocer, es decir,
adquirir los instrumentos de la comprensión; aprender a hacer, para
poder influir sobre el propio entorno; aprender a vivir juntos,
para participar y cooperar con los demás en todas las actividades
humanas; por último, aprender a ser, un proceso fundamental que
ecoge elementos de los tres anteriores. Por supuesto, estas cuatro
vías del saber convergen en una sola, ya que hay entre ellas múltiples
puntos de contacto, coincidencia e intercambio(4).
16. SAFA desea formar toda la persona en
sus múltiples potencialidades mediante una educación:
- Física y deportiva, que desarrolle en el joven
las capacidades corporales, el compañerismo y la socialización
en orden a su plenitud como un medio para la formación de las
relaciones humanas y del carácter.
- Psico-sexual, positiva y asumida, realizada en colaboración
con la familia, mediante una equilibrada concepción de la sexualidad.
- Afectiva, que prepare para el amor, la amistad, la convivencia
entre los sexos y las personas de distintos modos de entender
la vida; haga hombres y mujeres estables y de psicología sana
y desarrolle el entusiasmo por ideales nobles.
- Artística, que desarrolle la sensibilidad ante la naturaleza
y el Arte, buscando las formas de expresión artística más acordes
con sus cualidades personales.
- De la expresividad, oral y escrita, como cauces de realización
personal y de comunicación con los demás.
- Del ocio y tiempo libre, empleándolos en tareas y descansos
humanizadores, haciendo nuestros alumnos críticos ante las ofertas
alienantes que les propone la sociedad de consumo; ofreciéndoles
actividades de servicio a los demás que favorezcan la gratuidad.
- De la creatividad, en todos los órdenes de la vida
y de la cultura, mediante el desarrollo de la imaginación y la
iniciativa, dentro de un ambiente escolar dinámico.
- De las relaciones interpersonales, de suerte que el
alumno se capacite para el diálogo y para el trabajo en equipo.
Las relaciones interpersonales han de tener como su mejor fruto
la búsqueda en común de la verdad, dentro del respeto y atención
a las opiniones ajenas en esta sociedad pluralista.
- De la inteligencia, desarrollando los diversos procesos
mentales: la memoria comprensiva, la asimilación cognitiva, el
análisis, la síntesis, la valoración y la aplicación, así como
la emoción, siempre con un sentido crítico.
17. La formación técnica
y profesional, que ocupa un puesto específico dentro de SAFA.
Dicha formación ennoblece y enriquece la personalidad de
los alumnos, por lo que debe estar abierta a todos.
El dominio de la especialidad
debe hacerse de acuerdo con el desarrollo del alumno y ser de tal
modo abierta y polivalente que capacite para la adaptación
a los continuos cambios de la técnica.
18. SAFA ha de pretender el desarrollo
del espíritu crítico, que supere todo memorismo. Para
ello se fomentará la enseñanza activa, el estudio
personal y la formación del juicio valorativo. El alumno
debe ser capaz de aprender y juzgar por sí mismo.
19. Cada alumno tiene su propia vocación.
SAFA deberá evitar la masificación despersonalizadora,
ayudarle a descubrir sus valores personales y estimular la posibilidad
de hacerlos rendir al máximo en su propia realización
al servicio de los demás.
20. La formación de SAFA deberá tener
presentes los avances continuos de las ciencias antropológicas,
tecnológicas y, de un modo especial, estar atenta al mundo
de los medios; por ello habrá de mantenerse abierta para
moverse en un mundo complejo y cambiante, de modo que la Fundación
permanezca como una entidad viva.
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La orientación central, en una escuela jesuítica,
es la educación para la justicia. Un conocimiento adecuado unido a un pensamiento
riguroso y crítico harán más efectivo el compromiso de trabajar por la justicia en
la vida adulta(5).
21. La formación social implica
una actitud profunda de servicio a los demás que ayude a
superar la tendencia al individualismo y egoísmo personal
y de grupo. El alumno debe desarrollar ese espíritu de solidaridad
y servicio dentro de un ambiente escolar comunitario. Sus manifestaciones
serán principalmente la ayuda desinteresada a los compañeros,
a la propia Institución educativa y a la sociedad.
22. La formación eficaz en
el amor al prójimo lleva consigo una entrega en favor de
la justicia y una atención a las estructuras sociales de
todos los niveles (familia, escuela, empresa, sindicato, comunidad
autónoma y local, organización de la sociedad, del
estado y de la comunidad internacional, etc.), por la estrecha vinculación
de éstas al bienestar humano.
Consiguientemente, la acción educativa
acompañará al alumno para que, según su edad
y madurez:
- Descubra la interdependencia del hombre y la mujer de las estructuras
sociales y la necesidad de que éstas sean justas, humanas
y eficaces.
- Sea consciente de su responsabilidad, como miembro de la sociedad,
de la mejora y cambio de la misma aun con riesgos y sacrificios
personales.
- Adquiera sentido crítico para juzgar tanto las situaciones
sociales más cercanas como la evolución general
de la sociedad.
- Sepa encontrar a Dios en toda acción para mejorar la
sociedad, previniéndosele de un humanismo absolutizado
que no haga referencia a lo religioso como dimensión esencial
del hombre y la mujer.
23. SAFA, fiel a su misión
educativa, no se identifica con un modelo concreto de organización
social, lo cual corresponde a la opción personal del alumno
en su vida adulta.
Entra sin embargo dentro de su misión:
- Exponer los sistemas actuales de organización de estructuras
sociales, subrayando tanto los aspectos positivos de los mismos
como aquellos contrarios a los principios básicos de una
Ética mundial o que están en desacuerdo con el Evangelio
y la Doctrina Social de la Iglesia.
- Reflejar los principios orientadores que recoge la Iglesia en
su Magisterio y en sus directrices pastorales:
- La realización social de una mayor igualdad humana
de bienes, de cultura y de oportunidades entre los hombres y
las mujeres y entre los pueblos.
- La no discriminación del hombre y de la mujer por sexos,
razas, clases sociales, religiones, etc.
- El destino universal de los bienes, con una mejor distribución
de riquezas entre seres humanos y países.
- El respeto a la Naturaleza, mediante una adecuada utilización
de sus recursos, que permita a todos la mejora de calidad de
vida.
- El ejercicio de las libertades individuales y sociales y la
aplicación del código de derechos humanos.
- La mayor democratización, entendida como participación
de todos en las estructuras y como servicio de éstas
al bien común.
- La tendencia hacia una mayor socialización y acceso
de todos al bienestar, incrementando los intercambios de tecnologías
y su uso adecuado
- La urgencia de un desarrollo económico y social, que
respete y promueva la cultura y los derechos de las naciones
y de los pueblos, especialmente en el Tercer Mundo.
- La no manipulación del hombre y mujer por la sociedad
y el Estado.
24. Según el espíritu
del Evangelio, el alumno debe sentirse solidario con los gozos y
esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro
tiempo, especialmente de los pobres y de cuantos sufren(6) y despertarse
a una sensibilidad que le saque del egoísmo y le invite a
una acción liberadora en favor de los débiles y marginados.
25. El alumno debe aprender a amar
a su propio país, mediante un conocimiento objetivo de su
historia y de su situación socio - económica. Debe
desarrollar su espíritu ciudadano en el respeto a las leyes
justas y en el aprecio de los hombres y mujeres que se destacaron
por el servicio desinteresado a su propio pueblo, a la vez que experimenta
la vivencia y responsabilidad de pertenecer a una comunidad internacional.
26. SAFA contempla con el optimismo
que da la fe cristiana, los cambios positivos del mundo actual como
parte de los designios de Dios, mediante la acción de los
hombres y mujeres. Prepara al alumno dándoselos a conocer,
para aceptarlos con serena confianza, para juzgarlos con madurez
y discernimiento y para incorporarse a ellos como protagonistas
activos.
27. Entre las nuevas aspiraciones
de la humanidad, SAFA considera algunas de especial valor educativo:
- El deseo de un mundo más libre, más
justo y más comunitario.
- Las ansias de mayor cultura y la participación en los bienes de la
civilización moderna.
- Los progresos técnicos y científicos sin esclavitudes de la
técnica ni deterioros de la naturaleza.
- El deseo universal de paz y no violencia.
- La mayor intercomunicación humana mediante el empleo honesto de los
medios de comunicación social.
- La recta secularización de la vida donde queden purificadas y
potenciadas la adhesión personal a la fe y la autonomía del orden temporal.
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| FORMACIÓN DENTRO DE UNA INSTITUCIÓN |
A. PARTICIPATIVA
La identidad no se puede imponer,
pero tampoco es discrecional. Es parte de la «misión»
que tenemos propuesta. Tenemos el derecho de esperar que nuestra
identidad sea asumida y compartida por profesores y colaboradores.
A los alumnos y padres de familia, se la ofrecemos y proponemos
abiertamente, confiando en que unos y otros, libre y conscientemente,
la acepten y la hagan propia(7).
28. La formación se realiza
dentro de una estructura educativa cuya organización y estilo
de convivencia deberá reflejar ante el alumnado el ideal
de una recta organización social. Nuestros Centros deben
organizarse de forma que queden claramente plasmados los ideales
de formación y participación que se propugnan en estos
Principios.
29. SAFA como Institución
y todos sus Centros constituyen una Comunidad Escolar cuyo ambiente
debe estar animado por el espíritu evangélico de libertad
y de caridad(8). La formación será el
resultado de la participación de toda la comunidad educativa.
30. Todos deben participar tanto en
la misión educativa como en el gobierno de los Centros. La
participación responsable de todos se realizará mediante
los órganos colectivos de la Institución y de los
Centros de acuerdo con las responsabilidades y atribuciones establecidas
en los Estatutos y Reglamentos.
31. SAFA ha de concebirse como fruto
de una colaboración entre todos los que participan dentro
de una misión común. Todos podrán ocupar puestos
directivos, según los valores personales de cada uno, respetando
las competencias de la Compañía de Jesús en
la dirección educativa de la Obra, según el Acta Fundacional.
32. Consideramos esencial la participación
de los Padres y Madres de Alumnos en la orientación y dirección
de los Centros, puesto que ellos tienen la responsabilidad básica
en la educación de sus hijos.
Esta participación se realizará
fundamentalmente a través de la Asociación de Padres
y Madres de Alumnos que tendrá representación en los
órganos colectivos de la Institución y de los Centros.
33. SAFA desea igualmente la participación
de los Antiguos Alumnos y Alumnas y su presencia en los órganos
colectivos de gobierno de la Fundación y de los Centros.
Ellos, con los padres y madres de alumnos, aportarán a la
comunidad escolar la experiencia de la realidad humana donde se
desarrollará el futuro de los alumnos y una mejor evaluación
de nuestra labor.
34. La participación del alumnado
será progresiva, según su edad y su capacidad. Creemos
que el alumno se prepara para su participación en la sociedad,
asumiendo responsabilidades en la vida de los Centros, confrontando
con otros los asuntos que le conciernen e interviniendo mediante
sus representantes en los órganos de gobierno
35. Todo el personal de SAFA debe
igualmente participar en el gobierno de la Fundación y de
los Centros, con la responsabilidad que les corresponde.
36. La participación de todos
los estamentos en la comunidad educativa implica una aceptación
responsable de estos Principios. Para ello es necesario una continua
reflexión común y una formación permanente
de todos.
B. JUSTA
Educar en un centro de SAFA es ayudar
a nuestros educandos y educandas a ser personas que sepan superar
y trascender su egoísmo e intereses propios y ponerse en
la vida generosamente al servicio de los demás(9).
37. La estructura de la Institución
debe resplandecer por su justicia y solidaridad, dentro de las interrelaciones
humanas que en ella se producen.
38. Los Centros de SAFA, según
la Carta Fundacional, tendrán preferencia por los alumnos
de las clases populares necesitadas, sin dificultar la admisión
de otros sectores sociales. Ningún alumno está excluido
de nuestras enseñanzas.
39. SAFA aspira a una política
social generosa y a una justa proporcionalidad salarial entre los
diversos estamentos.
40. Las relaciones humanas y laborales
entre cuantos constituyen la comunidad educativa requieren especial
atención, de suerte que respondan al ideal de una verdadera
familia. Por esto, la marcha económica de los Centros será
conocida por todos.
41. La Fundación y todos los
participantes de la comunidad educativa deben estar abiertos a las
necesidades más globales de justicia social; para ello potenciará
y desarrollará, en la medida de sus posibilidades, programas
de colaboración con instituciones, o propuestas educativas
que orienten su actividad hacia los menos favorecidos.
C. ABIERTA
Para conseguir el proyecto educativo
de SAFA, en sus Centros debe existir un ambiente auténticamente
cristiano que sea por sí mismo educativo: un ambiente en
el que las relaciones entre las diversas personas que componen la
comunidad educativa estén inspiradas en el respeto, la justicia
y el amor mutuo; un ambiente que por sí mismo exprese y transmita
la visión del hombre, del mundo y de la vida que deriva de
la Buena Noticia de Jesús de Nazaret y los valores humanos
que ella proclama(10).
42. Los Centros de SAFA deben estar
abiertos a la sociedad y especialmente a la comunidad local donde
están enclavados. Serán focos de irradiación
religiosa y cultural de nuestro sistema de valores y permeables
a todas las aportaciones de la sociedad donde se insertan y que
sean coherentes con estos Principios Educativos.
43. Colaborarán en las acciones
pastorales y culturales que estén de acuerdo con nuestros
fines educativos, se relacionarán con otros Centros similares
y ofrecerán sus instalaciones a quienes las deseen con fines
semejantes a los de la Institución.
44. Los padres y madres de los alumnos
merecen nuestra atención preferente, puesto que son ellos
los primeros y principales responsables de la educación de
sus hijos, y porque constituyen el nexo humano más cercano
al Centro.
45. Los Centros de SAFA estarán
abiertos a los movimientos culturales de nuestra época.
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| VALOR DE ESTOS PRINCIPIOS EDUCATIVOS |
Nuestros Centros deben volver a enseñar a leer y escribir la realidad,
para que los alumnos sepan interpretar con espíritu crítico
el cúmulo de datos que les inundan y sepan actuar en rectitud.
Deben personalizar y ayudar a crecer a las personas y a la comunidad,
parar vivir con plenitud su vocación de servicio, en un mundo
justo, solidario, fraterno(11).
46. Aunque estos Principios
Educativos representen en su conjunto un ideal, es pedagógico
caminar hacia él con realismo.
Así lo piden las
posibilidades y limitaciones de los grandes grupos de alumnos y
la edad y el desarrollo de los mismos. Las metas concretas deben
ser tanto más asequibles cuanto los objetivos perseguidos
sean más difíciles para evitar frustraciones en educadores
y educandos.
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(1) Extraído de: Peter-Hans Kolvenbach, S.J., Educar
es lo mejor que se puede hacer en beneficio de la humanidad, Discurso
a la Comunidad Educativa SAFA, Úbeda, 22 febrero 1992.
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(2) Pedagogía Ignaciana.
Un planteamiento práctico, CONEDSI, Madrid 1993, nº 13.
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(3) Id. nota 1.
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(4) Informe a la UNESCO de la Comisión
Internacional sobre la educación para el siglo XXI, presidida por
Jacques Delors, La educación encierra un tesoro, Santillana-Ediciones
UNESCO, Madrid 1996, pp. 95-96.
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(5) Características de la educación
de la Compañía de Jesús, 1986, CONED, Madrid, nº 77.
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(6) Concilio Vaticano II, Constitución
sobre la Iglesia y el mundo actual, nº 1.
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(7) Gabriel Codina, “La Educación de
la Compañía. Desafíos y perspectivas globales”. En CONEDSI, 24 Jornadas
Educativas S.J. Educación, visión compartida, Salamanca, 1997, pp-77-78.
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(8) Concilio Vaticano II, Declaración
sobre la educación cristiana de la juventud, nº 8.
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(9) Id. nota 1.
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(10) Id. nota 1.
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(11) Peter-Hans Kolvenbach, S.J., Los
desafíos de la educación cristiana a las puertas del tercer mundo,
Conferencia pronunciada en Arequipa, Perú, el 9 julio de 1998.
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