Visita P. General (2011)

Padre General Adolfo Nicolás, S.J.

 
 
 
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La guerra civil española terminó oficialmente el día 1 de abril de 1939. Tuvo, como todos sabemos, consecuencias desastrosas, físicas y morales, para todo el país; pero como afirman los economistas, sus efectos se hicieron sentir, muy especialmente, en Andalucía Oriental. El historiador M. Capelo escribía: “Más del 40 % de la necesidad urgente de Escuelas en España se hallaban localizadas en la región andaluza... La provincia andaluza con mayor cantidad de analfabetos, y también la primera en España, es la de Jaén, con un promedio que supera el doble de la cifra media nacional”. Interesa, para conocer el origen de SAFA, detenernos a fondo en las familias pobres andaluzas: en muchas había desaparecido el padre (a veces también la madre), muertos en el frente, fusilados o presos; los hijos menores tenían que ser protegidos por vecinos solidarios, para alimentarse, abrigarse o dormir bajo tejado. La falta o escasez de Escuelas, especialmente públicas, les hacían permanecer en la calle durante el día y ser de la delincuencia.

Estas circunstancias fueron analizadas por un joven jesuita, Rafael Villoslada Peula, que pensó en crear una institución que satisficiera las necesidades de las gentes de esta tierra, y con ayuda de algunos compañeros organiza una nueva Obra que se concebiría con pocos jesuitas, dirigida por un grupo de seglares, competentes y compenetrados con el espíritu de la Institución. Habría que estudiar una fórmula jurídica de Asociación o Fundación, separada de la Compañía de Jesús, aunque ésta, mientras pudiese, conservaría la dirección y organización de toda la labor educativa. Los bienes que había recibido o recibiera la Compañía de Jesús, pasarían a ser el fundamento patrimonial de la Fundación, a la que serían transferidos.

La carta fundacional define a SAFA como Institución cuya labor docente, siempre gratuita, tiene por objeto promover, en las clases modestas y humildes de los pueblos y campos andaluces, la educación cristiana y social, al igual que la promoción humana y social de sus beneficiarios... incidiendo de un modo especial en la enseñanza profesional. Hoy en día podemos afirmar que sigue cumpliéndose la labor que estipula esta carta fundacional, gracias al funcionamiento concertado que esta Institución tiene con la Consejería de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía.