Visita P. General (2011)

Padre General Adolfo Nicolás, S.J.

 
 
 
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LA OBRA EDUCATIVA DE LA FUNDACIÓN SAFA

 
Conocer SAFA, u otras entidades, muchas veces se queda en números, estos reflejan una realidad, pero no toda. Por ello, en estas líneas pretendemos dar a conocer esta Institución, pero no sólo en sus cifras, sino ahondar en el porqué: nacer con una vocación de servicio que se concreta en la preocupación por mejorar los condicionamientos sociales, económicos y culturales del contexto en el que se encuentra enclavada, Andalucía, y cómo ha contribuido lo que en ella ha sido constitutivo, la Formación Profesional.


 

EL AFÁN EDUCATIVO

Se puede hoy definir SAFA como una amplia Obra educativa, de 27 Centros que atiende a unos 20.000 alumnos y alumnas, extendida por toda la región andaluza, que educa y promociona, principalmente a la juventud mas necesitada (875 alumnos con necesidades educativas especiales). Pero así hay muchas Escuelas y todos los que la conocen no se contentarán con estos simples rasgos. Porque lo peculiar de esta Obra es haber nacido sin modelos previos y ser a la vez compleja y atractiva, por sus contrastes y por su ambiente: es cristiana, con fuertes conexiones con los jesuitas, pero sin pertenecer a ninguna Diócesis, Instituto o Congregación religiosa. Pretende formar, como quería el P. Arrupe, “hombres y mujeres para los demás”, pero, a la vez, no exige para ingresar en ella, ningún condicionamiento previo, ni un ambiente familiar reconocido. En ella pueden convivir jóvenes de culturas y religiones distintas, de ideologías o tradiciones familiares opuestas. Eso , sus alumnos suelen ser de clase social modesta, y de esa nueva clase media que ha surgido recientemente desde orígenes familiares obreros.

Los estudios que se imparten en sus Centros abarcan todos los niveles educativos de la Ley de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE), una Escuela Universitaria para la Formación del Profesorado, y aunque se subraya la Formación Profesional y se forman muchos alumnos específicamente para la profesión, otros continúan abiertamente en una preparación para la Universidad, a través del Bachillerato.

Esta Institución ha conservado siempre un afán renovador y una pedagogía avanzada, desde sus tiempos fundacionales hasta nuestros días. Por otra parte, es tradicional en ella la formación permanente de todo el profesorado, que comenzó en los Ejercicios Espirituales y Asambleas Pedagógicas con el P. Villoslada y ha seguido con serios y constantes Cursillos y Escuelas de Verano, donde se imparten las nuevas técnicas y adaptaciones pedagógicas.

 

LA FORMACIÓN DEL PROFESORADO

Para el P. Villoslada y para sus colaboradores más inmediatos, era de suma importancia la formación y la renovación pedagógica del profesorado. Muestra de ello es la implantación desde los orígenes de una Escuela de Formación del Profesorado con la que autoabastecer de profesionales a la Institución, la Escuela Universitaria “Sagrada Familia” con sede en Úbeda está ahora adscrita a la Universidad de Jaén y se sigue destacando por su labor formativa preparando concienzudamente a los futuros maestros de la Fundación.

Por otra parte ya en el año 1941 se iniciaron las Asambleas Pedagógicas. Estas reuniones entre profesores pretendían varios fines: Reunir a todos los maestros de la Institución SAFA para que se fueran conociendo y crear así un ambiente de familia; aprovechar para establecer criterios y normas y difundir el carácter propio de la Institución; renovación pedagógica y didáctica de los Maestros gracias a las conferencias y ponencias de personas expertas cualificadas en la materia a los que el fundador invitaba.

Aquella dinámica de los tiempos fundacionales se ha mantenido y desarrollado con el paso del tiempo. En esta tarea de la actualización y perfeccionamiento del profesorado, cada día más necesaria, SAFA ha sido pionera y también una de las instituciones que más han colaborado para su desarrollo en Andalucía. Es ya tradición y objetivo prioritario, desde aquellas primeras asambleas pedagógicas, la puesta al día del profesorado y también de la identidad de la Institución, de lo que hoy en día sobresale la Escuela de Verano.
En los últimos años, la formación del profesorado se ha ido modernizando con la incorporación de las nuevas tecnologías. En este sentido cabe destacar el uso de una plataforma de teleformación que facilita la participación del profesorado en acciones formativas y en grupos de trabajo on-line.

 


LA FORMACIÓN PROFESIONAL

La Formación Profesional (FP) ha sido el nivel de enseñanza más emblemático de la Institución y posiblemente el más valorado por la sociedad andaluza. El fundador de SAFA tenía muy claro que en su proyecto educativo tenía que incluir las enseñanzas que condujeran al alumno al aprendizaje de una profesión. Ya en el año 1945 los centros de Úbeda y Andújar inauguraron sus talleres para la Formación Profesional. Un año después se impartían en estos dos Centros las profesiones de Carpintería (de Obra, Ebanistería, Talla, Torno y Tapicería). En el año 1947 se imparten también las profesiones de Mecánica (Ajuste y Torno) y la de Forja.

Cuando todavía no existía ninguna ley que regulara la FP, los Centros SAFA de Úbeda y de Andújar obtuvieron, en el año 1948, el reconocimiento del Ministerio de Educación para impartir la Formación Profesional. Por aquellas fechas se elaboró en SAFA un Plan de Estudios para la FP cuyo desarrollo era el siguiente: Un primer año destinado para la orientación y preaprendizaje (rotación de los alumnos por los diferentes talleres); dos años más para perfeccionamiento; y un cuarto año para la especialización. Además de este Plan de Estudios, se tuvo interés en que los alumnos de FP recibieran una formación social. A partir de aquí, el desarrollo de la FP es rápido, con nuevos centros y especialidades.

La experiencia acumulada por la Institución en materia de Formación Profesional sirvió para que en el curso 1971-72 le permitieran experimentar, al Centro SAFA de Úbeda, el nuevo sistema de enseñanza de FP que la Ley General de Educación de 1970 proponía: se sustituía la Oficialía y la Maestría Industrial por la Formación Profesional de Primer Grado (FP-1) y Formación Profesional de Segundo Grado (FP-2) respectivamente. Sin embargo esta ley no desarrolló una mayor estima social de la enseñanza técnico-profesional, por eso, había que acercar la escuela a la empresa. Ante esta situación, en el año 1983 el Ministerio de Educación planteó la necesidad de iniciar la experimentación de una reforma educativa que, en el campo de la FP, acercara esta enseñanza al mundo del trabajo.

Este proceso de experimentación, en el que SAFA intervino y colaboró de manera importante con la Consejería de Educación y Ciencia de la Junta de Andalucía, experimentando los Módulos Profesionales, concluyó con la publicación de la nueva Ley de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE) de Octubre de 1990 en la que se contempla una FP de base en la Educación Secundaria Obligatoria y en el Bachillerato, y la Formación Profesional Específica. Según la LOGSE, la Formación Profesional, en el ámbito del sistema educativo, tiene como finalidad la preparación de los alumnos para la actividad en un campo profesional, proporcionándoles una formación polivalente que les permita adaptarse a las modificaciones laborales que puedan producirse a lo largo de su vida.

La Formación Profesional Inicial comprende un conjunto de ciclos formativos con una organización modular, de duración variable, constituidos por áreas de conocimientos teórico-prácticos en función de los diversos campos profesionales. Esta nueva Formación Profesional se estructura en Programas de Cualificación Profersional Inicial, o PCPI (Operarios), Ciclos Formativos de Grado Medio (Técnicos) y Ciclos Formativos de Grado Superior (Técnicos Superiores). En la implantación de esta nueva FP, la Institución SAFA ha jugado un papel importante, pues se adelantó en la experimentación de los Módulos Profesionales y también fue por delante en la anticipación de la LOGSE.


LA FORMACIÓN DE ADULTOS

SAFA, nacida para atender a las clases menos favorecidas de Andalucía, dedicó una especial atención a la formación e instrucción de las personas adultas. Fueron numerosas las campañas de alfabetización en las que la Fundación colaboró, y participó de manera activa, con las administraciones locales o provinciales.

La primera Formación Profesional de adultos la organizó el P. Villoslada en 1942, con un Cursillo de Corte y Poda del Olivo, tan pronto tuvo el primer olivar en sus manos, en Villanueva del Arzobispo, para 30 jóvenes campesinos.

En esta tarea de formar profesionalmente a los adultos estuvo ocupada SAFA mucho antes de que esta enseñanza tuviera un carácter oficial. A petición de empresas locales o por iniciativa propia, los Centros de la Institución, con instalaciones para ello, impartían cursos de iniciación a profesiones tradicionales como era la albañilería, la carpintería o la fontanería y también a otras profesiones de corte más moderno que empezaban a ser demandadas por la sociedad como las de tornero, fresador, ajustador-matricero, soldador...

La trayectoria en la tarea de formar profesionalmente al obrero adulto sin estudios previos, se hizo oficial en el año 1962 cuando el Ministerio de Trabajo, a través de la Dirección General de Empleo, creó el Patronato de Protección al Trabajo y estableció los cursos de Formación Intensiva Profesional (FIP). En la actualidad estos cursos se desarrollan a través de la denominada Formación Profesional Ocupacional (FPO), para los que SAFA tiene un acuerdo de colaboración con la Consejería de Empleo de la Junta de Andalucía.