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Conocer SAFA
LA OBRA EDUCATIVA DE LA FUNDACIÓN BENÉFICO-DOCENTE
EL AFÁN EDUCATIVO
ORIGEN DE SAFA
LA FORMACIÓN DEL PROFESORADO
LA FORMACIÓN PROFESIONAL
LA FORMACIÓN DE ADULTOS
Conocer SAFA, u otras entidades, muchas veces
se queda en números, estos reflejan una realidad, pero no
toda. Por ello, en estas líneas pretendemos dar a conocer
esta Institución, pero no sólo en sus cifras, sino
ahondar en el porqué: nacer con una vocación de servicio
que se concreta en la preocupación por mejorar los condicionamientos
sociales, económicos y culturales del contexto en el que
se encuentra enclavada, Andalucía, y cómo ha contribuido
lo que en ella ha sido constitutivo, la Formación Profesional.
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Se puede hoy definir SAFA como una amplia Obra educativa,
de 27 Centros que atiende a unos 20.000 alumnos y alumnas, extendida
por toda la región andaluza, que educa y promociona, principalmente
a la juventud mas necesitada (875 alumnos con necesidades educativas
especiales). Pero así hay muchas Escuelas y todos los que
la conocen no se contentarán con estos simples rasgos. Porque
lo peculiar de esta Obra es haber nacido sin modelos previos y ser
a la vez compleja y atractiva, por sus contrastes y por su ambiente:
Es cristiana, con fuertes conexiones con los jesuitas, pero sin
pertenecer a ninguna Diócesis, Instituto o Congregación
religiosa. Pretende formar, como quería el P. Arrupe, “hombres
y mujeres para los demás”, pero, a la vez, no exige
para ingresar en ella, ningún condicionamiento previo, ni
un ambiente familiar reconocido. En ella pueden convivir jóvenes
de culturas y religiones distintas, de ideologías o tradiciones
familiares opuestas. Eso sí, sus alumnos suelen ser de clase
social modesta, y de esa nueva clase media que ha surgido recientemente
desde orígenes familiares obreros.
Los estudios que se imparten en sus Centros abarcan
todos los niveles educativos de la Ley de Ordenación General
del Sistema Educativo (LOGSE), una Escuela Universitaria para la
Formación del Profesorado, y aunque se subraya la Formación
Profesional y se forman muchos alumnos específicamente para
la profesión, otros continúan abiertamente en una
preparación para la Universidad, a través del Bachillerato.
Esta Institución ha conservado siempre un
afán renovador y una pedagogía avanzada, desde sus
tiempos fundacionales hasta nuestros días. Por otra parte,
es tradicional en ella la formación permanente de todo el
profesorado, que comenzó en los Ejercicios Espirituales y
Asambleas Pedagógicas con el P. Villoslada y ha seguido con
serios y constantes Cursillos y Escuelas de Verano, donde se imparten
las nuevas técnicas y adaptaciones pedagógicas.
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La guerra civil española terminó oficialmente el día
1 de abril de 1939. Tuvo, como todos sabemos, consecuencias desastrosas,
físicas y morales, para todo el país; pero como afirman
los economistas, sus efectos se hicieron sentir, muy especialmente,
en Andalucía Oriental. El historiador M. Capelo escribía:
“Más del 40 % de la necesidad urgente de Escuelas en
España se hallaban localizadas en la región andaluza...
La provincia andaluza con mayor cantidad de analfabetos, y también
la primera en España, es la de Jaén, con un promedio
que supera el doble de la cifra media nacional”. Interesa,
para conocer el origen de SAFA, detenernos a fondo en las familias
pobres andaluzas: en muchas había desaparecido el padre (a
veces también la madre), muertos en el frente, fusilados
o presos; los hijos menores tenían que ser protegidos por
vecinos solidarios, para alimentarse, abrigarse o dormir bajo tejado.
La falta o escasez de Escuelas, especialmente públicas, les
hacían permanecer en la calle durante el día y ser
de la delincuencia.
Estas circunstancias fueron analizadas por un joven
jesuita, Rafael Villoslada Peula, que pensó en crear una
institución que satisficiera las necesidades de las gentes
de esta tierra, y con ayuda de algunos compañeros organiza
una nueva Obra que se concebiría con pocos jesuitas, dirigida
por un grupo de seglares, competentes y compenetrados con el espíritu
de la Institución. Habría que estudiar una fórmula
jurídica de Asociación o Fundación, separada
de la Compañía de Jesús, aunque ésta,
mientras pudiese, conservaría la dirección y organización
de toda la labor educativa. Los bienes que había recibido
o recibiera la Compañía de Jesús, pasarían
a ser el fundamento patrimonial de la Fundación, a la que
serían transferidos.
La carta fundacional define a SAFA como Institución
cuya labor docente, siempre gratuita, tiene por objeto promover,
en las clases modestas y humildes de los pueblos y campos andaluces,
la educación cristiana y social, al igual que la promoción
humana y social de sus beneficiarios... incidiendo de un modo especial
en la enseñanza profesional. Hoy en día podemos afirmar
que sigue cumpliéndose la labor que estipula esta carta fundacional,
gracias al funcionamiento concertado que esta Institución
tiene con la Consejería de Educación y Ciencia de
la Junta de Andalucía.
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Para
el P. Villoslada y para sus colaboradores más inmediatos,
era de suma importancia la formación y la renovación
pedagógica del profesorado. Muestra de ello es la implantación
desde los orígenes de una Escuela de Formación del
Profesorado con la que autoabastecer de profesionales a la Institución,
la Escuela Universitaria “Sagrada Familia” con sede
en Úbeda está ahora adscrita a la Universidad de Jaén
y se sigue destacando por su labor formativa preparando concienzudamente
a los futuros maestros de la Fundación.
Por
otra parte ya en el año 1941 se iniciaron
las Asambleas Pedagógicas. Estas reuniones entre profesores
pretendían varios fines: Reunir a todos los maestros de la
Institución SAFA para que se fueran conociendo y crear así
un ambiente de familia; aprovechar para establecer criterios y normas
y difundir el carácter propio de la Institución; renovación
pedagógica y didáctica de los Maestros gracias a las
conferencias y ponencias de personas expertas cualificadas en la
materia a los que el fundador invitaba.
Aquella
dinámica de los tiempos fundacionales se ha mantenido y desarrollado
con el paso del tiempo. En esta tarea de la actualización
y perfeccionamiento del profesorado, cada día más
necesaria, SAFA ha sido pionera y también una de las instituciones
que más han colaborado para su desarrollo en Andalucía.
Es ya tradición y objetivo prioritario, desde aquellas primeras
asambleas pedagógicas, la puesta al día del profesorado
y también de la identidad de la Institución, de lo
que hoy en día sobresale la Escuela de Verano.
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La
Formación Profesional (FP) ha sido el nivel de enseñanza
más emblemático de la Institución y posiblemente
el más valorado por la sociedad andaluza. El fundador de
SAFA tenía muy claro que en su proyecto educativo tenía
que incluir las enseñanzas que condujeran al alumno al aprendizaje
de una profesión. Ya en el año 1945 los centros de
Úbeda y Andújar inauguraron sus talleres para la Formación
Profesional. Un año después se impartían en
estos dos Centros las profesiones de Carpintería (de Obra,
Ebanistería, Talla, Torno y Tapicería). En el año
1947 se imparten también las profesiones de Mecánica
(Ajuste y Torno) y la de Forja.
Cuando todavía no existía ninguna
ley que regulara la FP, los Centros SAFA de Úbeda y de Andújar
obtuvieron, en el año 1948, el reconocimiento del Ministerio
de Educación para impartir la Formación Profesional.
Por aquellas fechas se elaboró en SAFA un Plan de Estudios
para la FP cuyo desarrollo era el siguiente: Un primer año
destinado para la orientación y preaprendizaje (rotación
de los alumnos por los diferentes talleres); dos años más
para perfeccionamiento; y un cuarto año para la especialización.
Además de este Plan de Estudios, se tuvo interés en
que los alumnos de FP recibieran una formación social. A
partir de aquí, el desarrollo de la FP es rápido,
con nuevos centros y especialidades.
La
experiencia acumulada por la Institución en materia de Formación
Profesional sirvió para que en el curso 1971-72 le permitieran
experimentar, al Centro SAFA de Úbeda, el nuevo sistema de
enseñanza de FP que la Ley General de Educación de
1970 proponía: se sustituía la Oficialía y
la Maestría Industrial por la Formación Profesional
de Primer Grado (FP-1) y Formación Profesional de Segundo
Grado (FP-2) respectivamente. Sin embargo esta ley no desarrolló
una mayor estima social de la enseñanza técnico-profesional,
por eso, había que acercar la escuela a la empresa. Ante
esta situación, en el año 1983 el Ministerio de Educación
planteó la necesidad de iniciar la experimentación
de una reforma educativa que, en el campo de la FP, acercara esta
enseñanza al mundo del trabajo.
Este
proceso de experimentación, en el que SAFA intervino y colaboró
de manera importante con la Consejería de Educación
y Ciencia de la Junta de Andalucía, experimentando los Módulos
Profesionales, concluyó con la publicación de la nueva
Ley de Ordenación General del Sistema Educativo (LOGSE) de
Octubre de 1990 en la que se contempla una FP de base en la Educación
Secundaria Obligatoria y en el Bachillerato, y la Formación
Profesional Específica. Según la LOGSE, la Formación
Profesional, en el ámbito del sistema educativo, tiene como
finalidad la preparación de los alumnos para la actividad
en un campo profesional, proporcionándoles una formación
polivalente que les permita adaptarse a las modificaciones laborales
que puedan producirse a lo largo de su vida.
La Formación Profesional Específica
comprende un conjunto de ciclos formativos con una organización
modular, de duración variable, constituidos por áreas
de conocimientos teórico-prácticos en función
de los diversos campos profesionales. Esta nueva Formación
Profesional se estructura en Programas de Garantía Social
(Operarios), Ciclos Formativos de Grado Medio (Técnicos)
y Ciclos Formativos de Grado Superior (Técnicos Superiores),
cuya duración puede ser de 1300 –1400 horas o de 2000
horas, según los casos. En la implantación de esta nueva FP, la Institución
SAFA ha jugado un papel importante pues se adelantó en la
experimentación de los Módulos Profesionales y también
fue por delante en la anticipación de la LOGSE.
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SAFA, nacida para atender a las clases menos favorecidas
de Andalucía, dedicó una especial atención
a la formación e instrucción de las personas adultas.
Fueron numerosas las campañas de alfabetización en
las que la Fundación colaboró, y participó
de manera activa, con las administraciones locales o provinciales.
La primera Formación Profesional de adultos
la organizó el P. Villoslada en 1942, con un Cursillo de
Corte y Poda del Olivo, tan pronto tuvo el primer olivar en sus
manos, en Villanueva del Arzobispo, para 30 jóvenes campesinos.
En esta tarea de formar profesionalmente a los adultos
estuvo ocupada SAFA mucho antes de que esta enseñanza tuviera
un carácter oficial. A petición de empresas locales
o por iniciativa propia, los Centros de la Institución, con
instalaciones para ello, impartían cursos de iniciación
a profesiones tradicionales como era la albañilería,
la carpintería o la fontanería y también a
otras profesiones de corte más moderno que empezaban a ser
demandadas por la sociedad como las de tornero, fresador, ajustador-matricero,
soldador...
La trayectoria en la tarea de formar profesionalmente
al obrero adulto sin estudios previos, se hizo oficial en el año
1962 cuando el Ministerio de Trabajo, a través de la Dirección
General de Empleo, creó el Patronato de Protección
al Trabajo y estableció los cursos de Formación Intensiva
Profesional (FIP). En la actualidad estos cursos se desarrollan
a través de la denominada Formación Profesional Ocupacional
(FPO), para los que SAFA tiene un acuerdo de colaboración
con la Consejería de Empleo y Desarrollo Tecnológico
de la Junta de Andalucía.
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